Desde que ingresamos al Seminario teníamos una visión en común de poder salir a llevar la obra fuera de las fronteras del Perú. En un sueño Dios nos mostró la ciudad de Benjamín sin saber su nombre.
Luego de egresar del Seminario, salimos a la obra misionera, primero llegamos a la ciudad de Tabatinga, estuvimos trabajando con una misión por unos 2 años, estando mi esposa embarazada y recibimos la confirmación de Dios para emprender camino hacia Benjamín, no conocíamos a nadie y llegamos sin saber el idioma al 100%.
Estuvimos en una casa con una familia quienes nos permitieron hospedarnos ahí. Fue en ese mismo lugar en donde empezamos la obra de Dios, justo en la mitad de la casa. Iniciamos una célula con 3 familias, comenzamos a invitar y llegamos a tener 30 personas en la congregación. Posteriormente hubieron dificultades y circunstancias difíciles, la iglesia se disolvió y tuvimos que empezar de nuevo. Las cosas se tornaron complicadas, inclusive la casa en donde estábamos hospedados, nos comunicaron que teníamos que salir porque ya se había vendido a otra persona. Así fue que salimos de la casa, juntamos un dinero para comprar un terreno.
Actualmente estamos con 2 células en la ciudad; uno que se encuentra a las fueras de la ciudad y otra en el centro de la ciudad.
Desarrollamos programas para niños y trabajo de familia, los fines de semana apoyamos a otro pastor, como una forma de poder fomentar unidad en el cuerpo de Cristo.
Actualmente estamos emprendiendo una nueva obra en el caserío de Santa Lucía a una hora de Benjamín, desarrollando servicios con un grupo de hermanos 1 vez al mes.
A pesar de las circunstancias difíciles vividas, sabemos que Dios nunca nos ha desamparado y que El sigue siendo fiel y bondadoso en todo tiempo. Es por ello que seguimos trabajando adelante en la obra. |